¿Qué es el TOC?

 

Imagina que tu mente se atasca en un cierto pensamiento o imagen…

Ese pensamiento se repite en tu mente una y otra vez, independientemente de lo que hagas…

No quieres pensar así…

estos pensamientos se sienten como una avalancha…

Y con estos pensamientos vienen sentimientos intensos de ansiedad…

La ansiedad sirve de sistema de alerta. Cuando la sientes, te sientes en peligro. La ansiedad es una emoción que hace responder, reaccionar, protegerte, y hacer algo…

En realidad, tal vez reconozcas que el miedo no tiene sentido y no es lógico. Sin embargo, se siente muy real e intenso…

¿Por qué habría de engañarte tu mente? ¿Por qué tendrías estas sensaciones si no fueran verdaderas? Las sensaciones no mienten…

Desafortunadamente, si tienes TOC, sí te engañan tus sensaciones. Si padeces de TOC, el sistema de alerta en tu cerebro no está funcionando correctamente. Tu cerebro te indica que estás en peligro, cuando realmente no lo estás.

Cuando los científicos comparan los cerebros de grupos de pacientes con TOC con individuos que no tienen TOC, pueden ver que en promedio hay áreas del cerebro que son diferentes.

Los que se sienten torturados con este trastorno están intentando desesperadamente escapar de esa ansiedad paralizante interminable.

  En un sentido más técnico, podemos decir que el Trastorno Obsesivo Compulsivo ( TOC) se caracteriza por la presencia de obsesiones y/o compulsiones de carácter recurrente, lo suficientemente graves como para provocar pérdidas de tiempo significativas (más de 1 hora al día), un acusado deterioro de la actividad general, y un malestar significativo.

Entendemos por obsesión, un pensamiento, imagen o sensación recurrente e intrusiva, y que generalmente sabemos que no tiene sentido. Pueden ser simples palabras repetitivas, pensamientos, temores, recuerdos, imágenes o escenas dramáticas detalladas, además, son relativamente estables: los mismos pensamientos, imágenes o impulsos aparecen en forma reiterada y resultan perturbadores y alarmantes, llegando a provocar a menudo un sentimiento de vergüenza, y los intentos de desecharlos son, en la mayoría de los casos, infructuosos.

Por su parte, las compulsiones se definen como conductas intencionadas y repetitivas que se llevan a cabo en respuesta a una obsesión, o de acuerdo con ciertas normas. La conducta está dirigida a neutralizar o prevenir el malestar o algún suceso o situación temida; sin embargo, la actividad no está conectada de manera realista con lo que se pretende neutralizar, o es claramente excesiva. El principio básico es que las obsesiones suelen producir ansiedad, mientras que las compulsiones están dirigidas, al menos temporalmente, a disminuir o aliviar la misma.

Pese a que en algún caso las compulsiones parecen tener una lógica razonable para erradicar las obsesiones o los sentimientos de inseguridad –por ejemplo, cuando nos lavamos porque nos sentimos sucios–, los actos compulsivos sólo alivian la ansiedad de forma transitoria y generalmente agravan la sensación de inseguridad o duda que acompaña a las obsesiones.